Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2007.

06/05/2007

Llamando a tierra desde el Planeta Maño

Ya estoy aquí, sola por fin en el Planeta Maño, ese lugar donde también hay domingos (dominguicos) con tardes aburridas en las que la única nota de color la pone la afición del equipo  futbolero visitante, en este caso el Betis. El Planeta Maño tiene por ahora un clima inhóspito y es voluble: igual hace un sol de justicia que, sin venir a cuento, se pone a llover; en cuyo caso el aborígen, curtido ante las inclemencias del tiempo, pasa olímpicamente. Sin embargo, yo no. Yo no estoy preparada ni para el Cierzo ni para los chaparrones imprevistos... y mi ropa, lavada hace mil años y todavía húmeda, tampoco lo está.

Esta semana la he pasado en Cartagena y no he visto el mar. Hay tanto trabajo por hacer que el aburrimiento no entra en mis planes... ni un segundo para pensar... afortunadamente, ni un instante para detenerse y echar de menos. Todo es nuevo: planeta nuevo, casa nueva con paredes amarillas y mucha luz, gente nueva... la hoja está en blanco otra vez y en mi cabeza trato de reunir las fuerzas y las ganas para empezar de cero. Quiero contar muchas cosas, aunque sea desde este locutorio un tanto sucio. Hoy fui a la Fnac y compré tres libros para animar mis deprimentes estanterías: Pudor, El amor en los tiempos de cólera y, en honor a Jorgito y nuestra visita a la exposición en el Canal de Isabel II antes de mi huida, Gödel, Escher y Bach; primeras lecturas de esta vida por estrenar.

Saludos desde el Planeta Maño. 

Que empiece el juego.

06/05/2007 15:28 Enlace permanente. Hay 7 comentarios.

07/05/2007

Los maños y su relación con el espacio sideral

Título explícito por antonomasia, lo voy a repetir: LOS MAÑOS Y SU RELACIÓN CON EL ESPACIO SIDERAL. Muchos de vosotros os preguntaréis qué relación es esa, si es que existe. Pues bien, existe, os lo digo yo, que me he adentrado en el Planeta Maño con la convicción de que mis conversaciones con los lozanos zaragozanos iban a centrarse en la eterna disputa por el agua tan limpita del Ebro o, si me apuras, en el poder protector de las cintas bendecidas de la Basílica del Pilar.

¿Cómo he podido ser tan prejuiciosa? ¿Cómo tan mendruga? Yo qué sé... de sabios es rectificar y quiero hacerlo desde aquí, porque he descubierto que los maños son unos seres mucho más avanzados que el resto de la humanidad: más que los franceses, más que los británicos, más que los americanos, mucho mucho más que los portugueses o los albaceteños. La causa (real, os lo prometo), que su aeropuerto es el único acondicionado en toda Europa, y probablemente en todo el mundo mundial, para que despegue y aterrice un trasbordador espacial.

En caso de ecatombe, cual personajes de las Crónicas Marcianas de Bradbury, los zaragozanos sacarían del garaje su trasbordador -tanto tiempo a la espera- y pedirían permiso a la torre de control para despegar dirección Vía Láctea; y lo mejor es que, pasada la era de radiación, abandonarían el asteroide en el que hubieran acampado y, tras prevía consulta al controlador aéreo de turno, regresarían al Planta Maño sin mayor trastorno que el de haber vivido en órbita unos cuantos milenios.

Así que ya sabéis: si un meteorito se aproxima a la Tierra, YO ME SALVO; VOSOTROS, a no ser que también viváis en Zaragoza, NO.

Por lo pronto, mientras me empapo de toda la información posible sobre mi nuevo habitat, no dejo de trabajar. La recepción de libros ha comenzado. Nos hemos instalado en una nave industrial cedida por el Mediamarkt. Está oculta en el extremo del Plaza, un polígono industrial inacabado, que cuenta con carreteras y rotondas infinitas; y me recuerda al escenario de una película de David Lynch.

El cierzo no para de soplar. He leído que el exceso de viento, unido a un clima árido, incita al suicidio. Yo no creo que me suicide, tranquilidad y buenos alimentos (ahora que por fin tengo sofá he de aprovechar al máximo mis horas de tele y manta hasta el cuello), pero es posible que me corte el pelo.

Cualquier cambio, no preocuparse, será comunicado a su debido tiempo.

¡Besicos! ¡Co!    

07/05/2007 21:29 Autor: planetamano. Enlace permanente. Hay 10 comentarios.

12/05/2007

Co co gua gua

Co (del arcaismo paleolítico "co"): Muletilla popular maña, de uso común entre adolescentes y bacalutis, utilizada a cualquier hora y en cualquier lugar, indiscrimadamente.

Me enganché al Co co gua gua en preescolar. La historia de la gallinita que se quedaba huérfana me venía como anillo al dedo. Con tres años ya me sentía yo un poco diva y necesitaba una tragedia diaria para canalizar toda mi emotividad interior, que era mucha y estaba llena de matices (hubo otra época en que me dio por hablarle a la Virgen, querer ser santa y volverme hiperreligiosa, pero esa es una historia que me reservo para futuros post). Así que me pasaba las horas cantando. Recuerdo la letra como si la estuviera tarareando ayer, cosa que es cierta, para qué nos vamos a engañar, la tarareé ayer. Era un un dramón:

Cuando era pequeña su mamá se fue

y ella muy solita se quedó

esta cancioncita no pudo aprender

y ahora llora sola en un rincón

O sea, todo lo anterior le pasaba a una gallina. Semejante panorama avícola contribuyó a que aprendiera a enfrentarme a la cruel realidad de este mundo, plagado de holocaustos, cambios climáticos, accidentes aéreos y hombres que te dejan de llamar de repente, sin dar explicación. El estribillo no tenía desperdicio:

Co co gua gua

Co co gua gua

Co co co co gua

Co co co co co co

Co co gua gua gua

Obra maestra, un poco densa tal vez, pero obra maestra al fin y al cabo, desgarradora. En el último gua había conseguido mi objetivo y me ahogaba de la pena, sin parar de hacer pucheros. La infancia... qué bonita, ¿no?

Recapitulemos: ha pasado el tiempo, 27 años en concreto, y me encuentro en el Planeta Maño, donde nada debería recordarme a nada porque no he estado antes aquí. Sin embargo, justo cuando empezaba a confiarme, segura de haber enterrado las manchas negras de mi pasado, lejos del olor a mandarina del comedor del colegio y los baberos a rayitas, he descubierto que deshacerme del CO co gua gua va a ser imposible. Y es que en el Planeta Maño utilizan el Co como una especia lingüística que lo salpica todo. Se puede decir "¿Qué pasa, co?" o "¡Co! ¿Qué pasa, co?" y tambien "¿Qué co pasa, co?"... co co ro co co.

La variante del castellano que se utiliza por estos lares afianza su identidad con el Co y yo afianzo la mía escribiendo en el blog, porque empiezo a sentirme más ligera que la pluma de Forrest Gump y me da miedo descubrir que no me duele tanto como creía el haberme ido. Quiero pensar que eso se debe a que, gracias a los mensajes, los mails y las llamadas teléfonicas, he comprendido muy pronto que la distancia no va a poder con nosotros. Estamos a un tiro de piedra, a muy pocas milésimas de segundo si viajamos en trasbordador espacial.

 

12/05/2007 21:34 Autor: planetamano. Enlace permanente. Hay 15 comentarios.

22/05/2007

Maternidad

Algún día tendré hijos. Lo he decidido este fin de semana, mientras paseaba con Jorgito y Vituperio por el Parque Grande en busca del monumento en honor a Paco Martínez Soria. De repente la imagen de una Marinita no me disgusta lo más mínimo, es más, me atrae la posibilidad de tener un "mini yo" al que legar toda nuestra sabiduría. En cuanto al padre, obviamente, es un problema. La posibilidad de emparejarme con un aborigen me perturba un poco, sin embargo empiezo a experimentar cierta atracción hacia los especimenes de sexo masculino que pueblan el Planeta Maño.

¿Cómo será enamorarse en Aragón? Yo estoy constipada desde que aterricé aquí y mi voz se ha estabilizado en un tono nasal un tanto desagradable, que nubla parcialmente mi irresistible atractivo; además no digo Co ni me desplazo a la Romareda en fines de semana alternos para apoyar al Zaragoza. Soy una extranjera solitaria y sin pasado, desarraigada y quizás un tanto "exótica"... pero quiero ser madre, como la mujer estándar, y si para ello he de someterme al ritual del cortejo maño, pasaré por el aro y aceptaré que me regalen un bote de fruta confitada o una medida de la Virgen del Pilar.

Mentalidad abierta; ese es el mantra de lo que, gracias a Naoko, he bautizado como mi Erasmus autonómico. Voy a confundirme en la multitud, a diluirme cual gota de agua (del Ebro) entre la gente que transita por Independencia con las mismas prisas que atenazan a los brokers de Wall Street; voy a pasar las horas muertas en las librerías de la Plaza de San Francisco y a refugiarme en los puentes que, como tierra de nadie, unen los dos lados de la ciudad. Me haré invisible.

Ya querría James Bond para sí mi capacidad de adaptarme al medio. No me imagino a Pierce Brosnan pasando inadvertido vestido de baturro, pero, ¿y yo? Dadme unos meses y la oportunidad de participar en la fiesta popular luciendo el traje patrio. A lo mejor me animo.

22/05/2007 21:27 Autor: planetamano. Enlace permanente. Hay 7 comentarios.

27/05/2007

Promesas que no valen nada

Vuelvo a habitar el Planeta Maño.

Lleno el domingo leyendo La mujer zurda, de Handke , hablando por teléfono, viendo por fin Perros de paja , donde Dustin Hoffman se vuelve loco y empieza a dar mamporrazos a diestro y siniestro, tratando a su mujer como si fuera retrasada mental y mostrando indiferencia ante la aparición de su gato desaparecido ahorcado en el armario; y cuando se empieza a hacer de noche me centro en la descarga de la discografía de Ivan Ferreiro con ese gran programa descubierto en la fiesta eurovisiva de Crisis.

¡Cuán culta soy! Me digo a mí misma ante este repaso de mis inquietudes intelectuales, que van desde la literatura austriaca de los setenta a Abrázame, versión que Ferreiro, un alternativo tránsfuga, ha hecho de la canción de Julio Iglesias. Menos mal que, para no llevarme a engaño (porque otra cosa no, pero honesta con mi propia psique lo soy un rato), reconozco que mi intelecto, capaz de decidirse por todas las actividades anteriores, ha dispuesto también que me siente delante de la tele a las diez y media para ver el nuevo episodio de La que se avecina ; obra maestra, fiel sucesora de Aquí no hay quien viva y mi serie favorita del momento: donde esté Marivi Bilbao que se quite House o Anatomía de Grey .

Lo que acabo de escribir me recuerda que ya son casi las nueve y media, así que tengo que irme. Me espera la ducha maña, que por lo menos es incolora; no como la del hotel de Torrelodones, donde el agua salía roja como la tierra mojada del descampado que rodeaba el edificio.

Me ha gustado pasar por Madrid este fin de semana para descubrir que, al menos por ahora, todo sigue igual. Es inevitable que alguna vez estemos tristes, como lo es cambiar la mirada sobre una ciudad en la que ya no se vive, pero que sigue ahí, cerca, tal vez reprochándome desde su silencio el que me haya ido pero, al mismo tiempo, demostrándome con su fingida indiferencia que me añora. Me produjo una sensación extraña mirar la calle Alcalá por la ventanilla del taxi que me llevaba a Atocha para regresar al Planeta Maño; una sensación de no pertenencia.

Me digo que algún día volveré para quedarme y escucho Promesas que no valen nada.

Os dejo con la primavera.

 

27/05/2007 21:32 Autor: planetamano. Enlace permanente. Hay 11 comentarios.


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