<?xml version="1.0"?>
<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://planetamano.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>Planeta Ma&#xF1;o</title><description>Bienvenidos al Planeta Ma&#xF1;o, porque hay vida m&#xE1;s all&#xE1; de Valencia y Madrid y el destino se ha empe&#xF1;ado en demostr&#xE1;rmelo.</description><link>https://planetamano.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>George</title><link>https://planetamano.blogia.com/2007/121301-george.php</link><guid isPermaLink="true">https://planetamano.blogia.com/2007/121301-george.php</guid><description><![CDATA[<p>La tienda vuelve a vender sin parar, m&aacute;s que las otras, y mi esp&iacute;ritu competitivo, latente desde que se acabaron las partidas de parch&iacute;s en la universidad, ha resucitado con una virulencia que me asusta: me he convertido en carne de cifras y socios C&iacute;rculo. No s&eacute; como frenar mi ansia de ganar.</p><p>Paso horas en el despacho y, en el corcho, alguien me ha colgado una foto de George Clooney anunciando Nespresso (prometo que yo no fui). Tal vez deber&iacute;a haberla quitado, pero la he dejado ah&iacute;, y he cogido la costumbre de hablarle a George cuando ya no puedo m&aacute;s y el aire del Planeta Ma&ntilde;o se me hace irrespirable. Hace algo m&aacute;s de una semana, vinieron a visitarnos desde Barcelona, jefe alem&aacute;n incluido, y descubrieron la imagen de George presidiendo mi vida cotidiana con mirada lasciva y granitos de caf&eacute; flotando cual aura a su alrededor. Nadie dijo nada... no s&eacute; lo que debieron pensar. </p><p>Por el momento, no voy a sacar a George de mi vida. Creo que nos est&aacute; dando suerte.</p><p>Inmersos en la tercera Vitunavidad, pasamos los d&iacute;as compartiendo la llegada ingente de libros que milagrosamente se venden como el pan; detr&aacute;s del mostrador, en el backoffice, dejamos que transcurra el tiempo cargando cajas de un lado a otro, ri&eacute;ndonos, hablando de <a href="http://www.derbyshireuk.net/ashford.html">Ashford in The water</a> , ese lugar que espera sin saberlo la llegada de Ana Mari e irremediablemente, algo m&aacute;s tarde, tambi&eacute;n la nuestra; porque iremos a verla y llenaremos Ashford de esp&iacute;ritu fallero-ma&ntilde;o-castizo. No nos olvidar&aacute;n. </p>]]></description><pubDate>Thu, 13 Dec 2007 12:37:00 +0000</pubDate></item><item><title>Arbol geneal&#xF3;gico</title><link>https://planetamano.blogia.com/2007/112301-arbol-genealogico.php</link><guid isPermaLink="true">https://planetamano.blogia.com/2007/112301-arbol-genealogico.php</guid><description><![CDATA[<p><strong>Axioma: Col&oacute;n era ma&ntilde;o.</strong> </p><p>As&iacute;, sin pa&ntilde;os calientes. Esta ma&ntilde;ana la editorial Amares me ha invitado al lanzamiento del libro <a href="http://www.amares.com/" target="_blank"><em>Christoval Col&oacute;n, m&aacute;s grande que la leyenda</em></a>. El tel&eacute;fono ha sonado en el mostrador; lo he cogido y la voz tenue de un hombrecillo que no dejaba de llamarme M&oacute;nica ha empezado a venderme las virtudes de este ensayo hist&oacute;rico que, sin duda, promete azuzar la controversia internacional acerca de la verdadera patria del descubridor. Col&oacute;n era ma&ntilde;o y no hay m&aacute;s que hablar; o al menos eso se va a reivindicar el pr&oacute;ximo jueves en la presentaci&oacute;n de la obra, a la que acudir&eacute; sin duda, ya que considero el evento de envergadura suficiente como para inaugurar mi vida social en Zaragoza.</p><p>Ya me visualizo rodeada de ma&ntilde;os ilustres, descendientes de Col&oacute;n, que -nadie lo sab&iacute;a hasta ahora- iba de la Pinta a la Ni&ntilde;a y de la Ni&ntilde;a a la Santa Mar&iacute;a gritando "&iexcl;Co!" desde el bote que lo trasladaba de una carabela a otra. De hecho, quiz&aacute;s no sea casual que Am&eacute;rica se llame as&iacute;. &iquest;No os parece -ica una terminaci&oacute;n m&aacute;s que sospechosa? Incluso reveladora, dir&iacute;a yo.</p><p>Me encanta. &iexcl;Qu&eacute; ba&ntilde;o de glamour me espera!</p><p>Por otra parte, me he enterado de que Bob Dylan va a componer el himno de la Expo 2008. &iquest;Acaso tambi&eacute;n son ma&ntilde;os sus ancestros y se siente indisolublemente unido a la ciudad del Ebro, Flubi y los adoquines con los que a menudo se fotograf&iacute;a Vituperio? Misterio de la humanidad. Apuesto lo que sea a que, si Bob se deja caer por aqu&iacute;, en cuanto se descuide lo visten de baturro y le obligan a grabar, de semejante guisa, una nueva versi&oacute;n de <em>The answer my friend is blowing in the wing</em>, con el cachirulo puesto.</p><p>En fin... ser&aacute; mejor no adelantar acontecimientos y rezar para que, cuando Peque&ntilde;o Bob, con el peso de su guitarra a cuestas se baje del avi&oacute;n (o del trasbordador espacial) y sea recibido por la multitud que corear&aacute; su nombre ("&iexcl;Bobico, Bobico!"), no se lo lleve el Cierzo de un plumazo.</p><p>Eso no me lo pierdo.   </p><p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Fri, 23 Nov 2007 21:35:00 +0000</pubDate></item><item><title>Abandono</title><link>https://planetamano.blogia.com/2007/111701-abandono.php</link><guid isPermaLink="true">https://planetamano.blogia.com/2007/111701-abandono.php</guid><description><![CDATA[<p>S&aacute;bado por la tarde: sof&aacute;, manta, calefacci&oacute;n... hasta hace bien poco, ensaladera de pasta con at&uacute;n y televisi&oacute;n encendida. Esta visto que, all&aacute; donde vaya, lo que no puede faltar son las h&eacute;lices de colores y las pelis de Antena 3, basadas en hechos reales o en novelas de Barbara Wood. El telefilm de hoy iba de una china que se enamora de un americano casado, durante los a&ntilde;os 50. El americano la deja embarazada y a continuaci&oacute;n pierde la memoria (&iexcl;Uy!); as&iacute; que se pira a EE.UU y no la vuelve a ver m&aacute;s. Afortunadamente, como la pel&iacute;cula duraba 4 HORAS, mis vecinas jubiladas y yo hemos podido asistir al crecimiento desarraigado de la ni&ntilde;a, oriental y sin padre conocido, que va cumpliendo a&ntilde;os pensando en el d&iacute;a en que cruzar&aacute; el Atl&aacute;ntico para reencontrarse con ese hombre que, aunque amaba a su madre sin duda, se alejo de ella v&iacute;ctima de un tabardillo cerebral.</p><p>A los 24 la china llega a Los &Aacute;ngeles para descubrir que su padre muri&oacute; tiempo ha, al regresar al continente, porque su barco naufrag&oacute; (Dios es justo y misericordioso), pero no da el viaje por perdido y se enamora de su supuesto hermano (m&aacute;s feo que un pie), que finalmente resulta no serlo y le corresponde despu&eacute;s de abandonar a su mujer y convertirla en una alcoh&oacute;lica. Me ha encantado.</p><p>Ante semejante derroche creativo me he encogido y ahora no s&eacute; qu&eacute; contar. M&aacute;s all&aacute; de la proximidad de las terceras Vitunavidades, mi existencia se reduce al planteamiento constante de QU&Eacute; HAGO CON MI VIDA.</p><p>Me gustar&iacute;a abrir el port&aacute;til y tener ganas de escribir sobre lo que estoy leyendo (<em>Los cr&iacute;menes de Oxford</em>); la &uacute;ltima peli que he visto (<em>El caso Wells</em>) o el &uacute;ltimo chuzo superado, el s&aacute;bado pasado con V, Anica y Cris, en un local desconocido llamado La Tierra, planeta al que alg&uacute;n d&iacute;a espero volver... &iexcl;pero no me apetece!</p><p>De repente ni me posee el esp&iacute;ritu creativo ni pienso en el sexo... &iexcl;Ahhhhhhhhhhh!</p><p>Y hace un fr&iacute;o devastador, que me paraliza. He llegado a casa a las cuatro y he puesto la lavadora... pues bien... es un hecho: a&uacute;n no la he tendido. La sola idea de salir de esta bolsa de calor en la que se ha convertido el sof&aacute; me produce pavor. Pienso en la ropa apelotonada, arrugad&iacute;sima y empapada, dentro del tambor met&aacute;lico; sec&aacute;ndose de una forma rara y acumulando con cada segundo que pasa m&aacute;s y m&aacute;s olor a humedad, a w&aacute;ter... y ni siquiera eso consigue provocar mi reacci&oacute;n. &iquest;Me estar&eacute; abandonando?</p><p>Otro s&iacute;ntoma es que el martes hice la compra semanal e inclu&iacute; en la cesta del supermercado un par de botes de fabada Asturiana y un cart&oacute;n de caldo de pollo precocinado, marca Hipercor. Muy peligroso, lo s&eacute;. Sin embargo, una vez inmersa en esta espiral de dejadez, me temo que nada ni nadie pueda rescatarme.</p><p>Intento no pensar en Piero, el &uacute;ltimo expulsado de <em>Gran Hermano</em>, e ir reduciendo progresivamente mi dosis semanal de <em>Supermodelo 2007,</em> pero soy incapaz... hasta he dejado de fumar, rodeada como estoy de gente madura y sin vicios, que intenta por todos los medios prolongar hasta el l&iacute;mite su existencia.</p><p>&iexcl;Joder! Esto es un asco. Necesito lascivia, bohemia y una autodestrucci&oacute;n que no pase por dejar de lavarse el pelo durante 48 horas, sino m&aacute;s bien por no pegar ojo y matarse un lunes o un martes a ca&ntilde;as. Aqu&iacute;, en el Planeta Ma&ntilde;o, nadie est&aacute; triste; y el 90% de los abor&iacute;genes se felicitan a final de mes, cuando comprueban que, &iexcl;oh, milagro!, han conseguido volver a pagar la hipoteca.</p><p>En definitiva, me estoy convirtiendo en un conato de Ana Diosdado, cuando lo que esperaba era llegar a ser una peque&ntilde;a Ana&iuml;s Nin.</p><p>Quiero gritar, pero afortunadamente acaba de empezar <em>La noria</em>, con Jordi Gonz&aacute;lez, y la idea de perd&eacute;rmelo me turba. A lo mejor luego, a la una o las dos de la madrugada, tiendo. Eso si que ser&iacute;a transgresor... </p><p>Ya veremos.<br /></p>]]></description><pubDate>Sat, 17 Nov 2007 22:31:00 +0000</pubDate></item><item><title>La vida que te espera</title><link>https://planetamano.blogia.com/2007/103001-la-vida-que-te-espera.php</link><guid isPermaLink="true">https://planetamano.blogia.com/2007/103001-la-vida-que-te-espera.php</guid><description><![CDATA[<p>Hace un par de semanas cumpl&iacute; 30 a&ntilde;os en un jueves normal, que&nbsp;transcurri&oacute; entre la Fnac y Puerta de Toledo, donde mis amigos han iniciado una convivencia de serie de televisi&oacute;n, que pasa por acogerme como artista invitada cada vez que la nostalgia me puede y compro un billete de AVE para volver con ellos. En su casa, un poco por inaugurar su nueva etapa, un poco por mi treintena sin estrenar, organizamos una fiesta de "blanco y negro" y nos reencontramos con las conversaciones&nbsp;et&iacute;licas de otras madrugadas. Ya conocemos todas nuestras fobias, todas nuestras indecisiones, nuestras debilidades de eterna adolescencia, que emergen con una virulencia especial cada vez que abusamos del alcohol... nada diferente a los pedos de calimocho en la plaza 2 de Mayo, s&oacute;lo la carga es distinta. Nuestro peso es ya el de los que se resisten a crecer y buscan en sus actos un arma contra el tiempo. Pero no hay escapatoria.</p><p>La noche fue muy larga. Hubo momentos en los que intentamos huir de la casa, salir a la calle y agotar las horas hasta la luz en alg&uacute;n garito impersonal de La Latina o Lavapi&eacute;s, pero nos lo impidi&oacute; el fr&iacute;o. As&iacute; que permanecimos unidos y revueltos, vagando como almas en pena por las habitaciones del piso. Finalmente, a eso de las siete de la ma&ntilde;ana, ca&iacute;mos rendidos: unos en el sof&aacute;, otros en los sillones del comedor... yo con Naoko, en su cama de matrimonio gigantesca, que tiene un edred&oacute;n rojo probablemente impregnado de alg&uacute;n somn&iacute;fero.</p><p>Dos horas m&aacute;s tarde la mano de A me despert&oacute;. Ten&iacute;a que marcharse y no quer&iacute;a hacerlo sin despedirse. Me propuso salir a desayunar, cual Audrey Hepburn <em>en Desayuno con diamantes. </em>Comprender&eacute;is que no pudiera negarme ante semejante comparaci&oacute;n. Dicho y hecho: bajamos, yo de inc&oacute;gnito, rebosando glamour,&nbsp;detr&aacute;s de mis gafas de sol y debajo de una gorra que me hab&iacute;an regalado en la fiesta (a&uacute;n no s&eacute; como A, ante mi imagen de etarra camuflado, no sali&oacute; corriendo dispuesto a negar cualquier relaci&oacute;n conmigo).&nbsp;Recorrimos&nbsp;algunas manzanas y terminamos delante de un caf&eacute; con leche con porras en un bar bastante castizo, cercano a la parada de metro. Hablamos y&nbsp;hablamos sin parar: del trabajo que compartimos, de los hombres que no me hacen caso, de los a&ntilde;os que vamos cumpliendo sin cambiar nada... Y despu&eacute;s paseamos a la deriva: calle Toledo, plaza Mayor, Bail&eacute;n, el&nbsp;palacio de Oriente, &Oacute;pera...&nbsp;&nbsp;mi primer s&aacute;bado por la ma&ntilde;ana con treinta. Hac&iacute;a sol y Madrid, como siempre,&nbsp;me observaba en silencio y me acog&iacute;a como parte viva del organismo de la ciudad. En ning&uacute;n otro lugar he tenido ese sentimiento.</p><p>Cuando me qued&eacute; sola (A ten&iacute;a el turno de tarde en la librer&iacute;a y me dej&oacute; a eso de la una y media), regres&eacute; a casa sin prisa, deshaciendo el camino, interrog&aacute;ndome acerca de lo que est&aacute; por venir.&nbsp;Siempre tendemos a pensar que falta algo, que un acontecimiento decisivo&nbsp;nos asaltar&aacute; al doblar la esquina y cambiar&aacute; nuestra vida de golpe... Mientras esperaba&nbsp;en un sem&aacute;foro, al calor del mediod&iacute;a desfilaban ante m&iacute; las im&aacute;genes de la noche anterior, las palabras pastosas, las manos... yo con D, conversando semiconscientes e intentando sin &eacute;xito resolver el cubo de Rubik a la luz tenue de una lamparilla roja.</p><p>"&iquest;Y si no hay nada m&aacute;s? &iquest;Y si es&nbsp;este el retrato de&nbsp;la vida que te espera, que nos est&aacute; consumiendo dulcemente?"</p><p>Habr&eacute; de tenerlo en cuenta.</p>]]></description><pubDate>Tue, 30 Oct 2007 14:15:00 +0000</pubDate></item><item><title>En moto</title><link>https://planetamano.blogia.com/2007/092601-en-moto.php</link><guid isPermaLink="true">https://planetamano.blogia.com/2007/092601-en-moto.php</guid><description><![CDATA[<p>Fernando, un compa&ntilde;ero de trabajo, me lleva a casa en moto despu&eacute;s de una cena de equipo en La Antilla, una bocater&iacute;a a la que no sabr&iacute;a llegar sola porque todav&iacute;a se me escapa esta ciudad.</p><p>La &uacute;ltima vez que me llevaron a casa en moto fue hace algunos a&ntilde;os. No s&eacute; qu&eacute; habr&aacute; sido de la Vespa de N, pero conservo el recuerdo de aquel trayecto rodeando el Retiro, por la calle Alcal&aacute; hasta Conde de Pe&ntilde;alver. Hay muchas noches en Madrid que no se me olvidan; ahora s&eacute; que forman parte de un aprendizaje. Como llaves secretas, vuelven a m&iacute; para iluminar desde el pasado el paisaje lunar del Planeta Ma&ntilde;o y hacerlo menos &aacute;rido.</p><p>Mientras recorremos a poca velocidad el paseo de Sagasta, confirmo que me hallo a a&ntilde;os luz de mi otra vida, rodeada de buena gente que jam&aacute;s me va a entender. Porque si esto fuera una pel&iacute;cula americana de Sandra Bullock, yo ser&iacute;a una pobre desarrapada (Sandra, por supuesto) que, tras fracasar profesional y/o sentimentalmente en la metr&oacute;poli vil, se retira a una ciudad de provincias de nombre impronunciable, donde nadie tiene prisa y en la que el protagonista -casi siempre se llama Jack- acaba de ser abandonado por su novia, que le ha hecho mucho da&ntilde;o. </p><p>Al principio Sandra no se adapta a llevar camisas a cuadros y trabajar en la &uacute;nica oficina de correos del lugar, pero eso s&oacute;lo es al principio. En menos que canta un gallo conoce a Jack, invariablemente el listo del pueblo (m&eacute;dico o veterinario), muy puesto en arreglar ruedas pinchadas o grifos ba&ntilde;ados en &oacute;xido, y se enamora de verdad, al m&aacute;s puro estilo rural, sin pasteurizar ni nada. As&iacute; que se casa y alimenta a su descendencia con leche orde&ntilde;ada en el establo familiar. Todo muy bonito y bastante cre&iacute;ble, sin embargo no demasiado en mi l&iacute;nea de urbanitas con problemas arraigados en la ni&ntilde;ez.&nbsp; L&aacute;stima.</p><p>Ma&ntilde;ana m&aacute;s.&nbsp;</p><p>&nbsp; </p><p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Wed, 26 Sep 2007 01:25:00 +0000</pubDate></item><item><title>Buscando las palabras</title><link>https://planetamano.blogia.com/2007/091701-buscando-las-palabras.php</link><guid isPermaLink="true">https://planetamano.blogia.com/2007/091701-buscando-las-palabras.php</guid><description><![CDATA[<p>Cada ciudad habla un idioma distinto. Ahora lo s&eacute;. Hoy ha llovido y, durante todo el d&iacute;a, el centro comercial ha permanecido en penumbra, a media luz, envuelto en el rumor inquieto de la tormenta. Y ya no estoy tan segura de que quiera volver. </p><p>Leo <em>La decisi&oacute;n de Sophie</em> y, cuando me aburro de la buena literatura, salgo a la calle para pasear por este barrio peque&ntilde;o, que limita con los &aacute;rboles del Huerga. Me he apuntado al gimnasio y cada d&iacute;a, a escondidas, Oskar me reta al baloncesto. Tal vez por eso tengo los brazos cuajados de agujetas. Estoy cansada. Ha empezado el juego.</p><p>En mis trayectos de autob&uacute;s, busco las palabras. Como siempre, hay muchas cosas por decir, historias que me esperan; y un mont&oacute;n de recuerdos que, uno a uno, como lastres, van despl&oacute;mandose por la borda para poder elevarme libre de peso. Porque ahora s&eacute; que me voy a quedar otra vez vac&iacute;a, transparente, sin ninguna pena. En la calzada, aplastada, se queda mi memoria, me quedo yo; un poquito de m&iacute; se pierde cada d&iacute;a. Le digo adi&oacute;s y empiezo a construirme en una lengua nueva, en la que <em>mirar atr&aacute;s</em> no existe.&nbsp;</p><p>Y a&uacute;n as&iacute; nada ser&aacute; de verdad. Habr&aacute; que tenerlo en cuenta.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Mon, 17 Sep 2007 21:38:00 +0000</pubDate></item><item><title>Silencio</title><link>https://planetamano.blogia.com/2007/080501-silencio.php</link><guid isPermaLink="true">https://planetamano.blogia.com/2007/080501-silencio.php</guid><description><![CDATA[<p>Es domingo y esta ciudad continua muda. Soy cabezota y cada tarde me vuelvo a casa andando, cruzando el r&iacute;o por un puente en obras donde el sol cae sobre m&iacute; como un desaf&iacute;o. Sin embargo no me voy a rendir. Zaragoza me hablar&aacute; alg&uacute;n d&iacute;a y, cuando eso ocurra, me va a pillar bien atenta, preparada para tomar notas.  Mientras tanto, crece dentro de m&iacute; la desaz&oacute;n propia del que empieza a desepesperarse. La casa se queda peque&ntilde;a, las calles me parecen pocas, todas iguales, sin ning&uacute;n inter&eacute;s; y la gente no se parece a m&iacute;. Los abor&iacute;genes que me rodean se esfuerzan por animarme. Son atentos conmigo, me sacan de paseo, intentan hacerme ver la cantidad de cosas que hay por hacer para no aburrirse, pero no consiguen enga&ntilde;arme.</p><p>Aqu&iacute; no se me ha perdido nada, si bien en la angustia que provoca el vac&iacute;o reside cierto placer. Tengo la sensaci&oacute;n de estar  fuera, lejos de todo lo que me afecta de verdad, formando parte de la vida de otros. Vivo una historia que no es la m&iacute;a y eso me permite hacer y deshacer impunemente, porque ninguna acci&oacute;n, buena o mala, coherente o desesperada, me devorar&aacute; con sus consecuencias.</p><p>Ahora la &uacute;nica realidad que hay es que son las tres menos cuarto de la tarde y estoy sentada delante del ordenador. Las &uacute;ltimas tres horas las he pasado leyendo <a href="http://www.proscritos.com/larevista/notas.asp?num=11&amp;d=m&amp;s=m4&amp;ss=2"><em>El hombre que se enamor&oacute; de la luna</em></a> , hablando por tel&eacute;fono con mi madre... de lunes a viernes, me consume la tienda y el tiempo no existe. A lo mejor me enamorar&eacute; y har&eacute; da&ntilde;o a alguien, pero me dejar&eacute; acariciar en el trayecto hacia la herida.</p><p>&iquest;Qu&eacute; echo de menos?</p><p>Estuve en Madrid el fin de semana pasado y me corr&iacute; en la &uacute;ltima fila de unos cines en versi&oacute;n original. Luego, en el tren,  intent&eacute; convencerme de que todas las ciudades son la misma ciudad, aunque no es verdad. En Zaragoza hace ya a&ntilde;os que dejaron de poner pel&iacute;culas con subt&iacute;tulos.</p><p>En Delicias cog&iacute; un taxi para llegar a casa. La peli favorita del taxista era <a href="http://www.filmaffinity.com/es/film440565.html"><em>La bruja novata</em></a> , as&iacute; que hicimos el trayecto hasta Juan Jos&eacute; Rivas tarareando sus canciones. Despu&eacute;s me qued&eacute; sola con un mont&oacute;n de recuerdos recientes rebotando como pelotas de tenis contra las paredes amarillas del piso. </p><p>Me alimentar&eacute; de ellos hasta que vuelva.    <br /></p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Sun, 05 Aug 2007 15:10:00 +0000</pubDate></item><item><title>Promesas que no valen nada</title><link>https://planetamano.blogia.com/2007/052701-promesas-que-no-valen-nada.php</link><guid isPermaLink="true">https://planetamano.blogia.com/2007/052701-promesas-que-no-valen-nada.php</guid><description><![CDATA[<p>Vuelvo a habitar el Planeta Ma&ntilde;o. </p><p>Lleno el domingo leyendo<em> La mujer zurda, </em>de <a href="http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1800">Handke</a> , hablando por tel&eacute;fono, viendo por fin <em><a href="http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article995.html">Perros de paja</a> , </em>donde <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Dustin_Hoffman">Dustin Hoffman</a>  se vuelve loco y empieza a dar mamporrazos a diestro y siniestro, tratando a su mujer como si fuera retrasada mental y mostrando indiferencia ante la aparici&oacute;n de su gato desaparecido ahorcado en el armario; y cuando se empieza a hacer de noche me centro en la descarga de la discograf&iacute;a de <a href="http://www.ivanferreiro.com/">Ivan Ferreiro</a>  con ese gran programa descubierto en la fiesta eurovisiva de Crisis.</p><p>&iexcl;Cu&aacute;n culta soy! Me digo a m&iacute; misma ante este repaso de mis inquietudes intelectuales, que van desde la literatura austriaca de los setenta a <em>Abr&aacute;zame</em>, versi&oacute;n que Ferreiro, un alternativo tr&aacute;nsfuga, ha hecho de la canci&oacute;n de Julio Iglesias. Menos mal que, para no llevarme a enga&ntilde;o (porque otra cosa no, pero honesta con mi propia psique lo soy un rato), reconozco que mi intelecto, capaz de decidirse por todas las actividades anteriores, ha dispuesto tambi&eacute;n que me siente delante de la tele a las diez y media para ver el nuevo episodio de <a href="http://www.laqueseavecina.telecinco.es/"><em>La que se avecina</em></a> ; obra maestra, fiel sucesora de <a href="http://www.antena3.com/aquinohayquienviva/"><em>Aqu&iacute; no hay quien viva</em></a>  y mi serie favorita del momento: donde est&eacute; <a href="http://www.arabafilms.com/fichas/ma_marivi_bilbao.htm">Marivi Bilbao</a>  que se quite <a href="http://www.cuatro.com/microsites/house/"><em>House</em></a>  o <em><a href="http://www.cuatro.com/programas/series/anatomiadegrey/">Anatom&iacute;a de Grey</a> .</em></p><p>Lo que acabo de escribir me recuerda que ya son casi las nueve y media, as&iacute; que tengo que irme. Me espera la ducha ma&ntilde;a, que por lo menos es incolora; no como la del hotel de Torrelodones, donde el agua sal&iacute;a roja como la tierra mojada del descampado que rodeaba el edificio.</p><p>Me ha gustado pasar por Madrid este fin de semana para descubrir que, al menos por ahora, todo sigue igual. Es inevitable que alguna vez estemos tristes, como lo es cambiar la mirada sobre una ciudad en la que ya no se vive, pero que sigue ah&iacute;, cerca, tal vez reproch&aacute;ndome desde su silencio el que me haya ido pero, al mismo tiempo, demostr&aacute;ndome con su fingida indiferencia que me a&ntilde;ora. Me produjo una sensaci&oacute;n extra&ntilde;a mirar la calle Alcal&aacute; por la ventanilla del taxi que me llevaba a Atocha para regresar al Planeta Ma&ntilde;o; una sensaci&oacute;n de no pertenencia.</p><p>Me digo que alg&uacute;n d&iacute;a volver&eacute; para quedarme y escucho <a href="http://guitara2.iespana.es/canciones/l/los_piratas_promesas_que_no_valen_nada.html"><em>Promesas que no valen nada</em></a>. </p><p>Os dejo con la primavera. </p><p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Sun, 27 May 2007 21:32:00 +0000</pubDate></item><item><title>Maternidad</title><link>https://planetamano.blogia.com/2007/052201-maternidad.php</link><guid isPermaLink="true">https://planetamano.blogia.com/2007/052201-maternidad.php</guid><description><![CDATA[<p>Alg&uacute;n d&iacute;a tendr&eacute; hijos. Lo he decidido este fin de semana, mientras paseaba con Jorgito y Vituperio por el Parque Grande en busca del monumento en honor a Paco Mart&iacute;nez Soria. De repente la imagen de una Marinita no me disgusta lo m&aacute;s m&iacute;nimo, es m&aacute;s, me atrae la posibilidad de tener un "mini yo" al que legar toda nuestra sabidur&iacute;a. En cuanto al padre, obviamente, es un problema. La posibilidad de emparejarme con un aborigen me perturba un poco, sin embargo empiezo a experimentar cierta atracci&oacute;n hacia los especimenes de sexo masculino que pueblan el Planeta Ma&ntilde;o.</p>      <p>&iquest;C&oacute;mo ser&aacute; enamorarse en Arag&oacute;n? Yo estoy constipada desde que aterric&eacute; aqu&iacute; y mi voz se ha estabilizado en un tono nasal un tanto desagradable, que nubla parcialmente mi irresistible atractivo; adem&aacute;s no digo <em>Co</em> ni me desplazo a la Romareda en fines de semana alternos para apoyar al Zaragoza. Soy una extranjera solitaria y sin pasado, desarraigada y quiz&aacute;s un tanto "ex&oacute;tica"... pero quiero ser madre, como la mujer est&aacute;ndar, y si para ello he de someterme al ritual del cortejo ma&ntilde;o, pasar&eacute; por el aro y aceptar&eacute; que me regalen un bote de fruta confitada o una medida de la  Virgen del Pilar. </p>    <p>Mentalidad abierta; ese es el mantra de lo que, gracias a Naoko, he bautizado como mi Erasmus auton&oacute;mico. Voy a confundirme en la multitud, a diluirme cual gota de agua (del Ebro) entre la gente que transita por Independencia con las mismas prisas que atenazan a los <em>brokers</em> de Wall Street; voy a pasar las horas muertas en las librer&iacute;as de la Plaza de San Francisco y a refugiarme en los puentes que, como tierra de nadie, unen los dos lados de la ciudad. Me har&eacute; invisible. </p>  <p>Ya querr&iacute;a James Bond para s&iacute; mi capacidad de adaptarme al medio. No me imagino a Pierce Brosnan pasando inadvertido vestido de baturro, pero, &iquest;y yo? Dadme unos meses y la oportunidad de participar en la fiesta popular luciendo el traje patrio. A lo mejor me animo. </p>]]></description><pubDate>Tue, 22 May 2007 21:27:00 +0000</pubDate></item><item><title>Co co gua gua</title><link>https://planetamano.blogia.com/2007/051201-co-co-gua-gua.php</link><guid isPermaLink="true">https://planetamano.blogia.com/2007/051201-co-co-gua-gua.php</guid><description><![CDATA[<p><strong>Co (del arcaismo paleol&iacute;tico <em>"co"</em>): Muletilla popular ma&ntilde;a, de uso com&uacute;n entre adolescentes y bacalutis, utilizada a cualquier hora y en cualquier lugar, indiscrimadamente.</strong></p><p>Me enganch&eacute; al <em>Co co gua gua</em> en preescolar.&nbsp;La historia de la gallinita que se quedaba hu&eacute;rfana me ven&iacute;a como anillo al dedo.&nbsp;Con tres a&ntilde;os&nbsp;ya&nbsp;me sent&iacute;a yo un poco diva y necesitaba una tragedia diaria para canalizar toda mi emotividad interior, que era mucha y estaba llena de matices (hubo otra &eacute;poca en que me dio por hablarle a la Virgen, querer ser santa y volverme hiperreligiosa, pero esa es una historia que me reservo para futuros <em>post</em>). As&iacute; que me pasaba las horas cantando. Recuerdo&nbsp;la letra&nbsp;como si la estuviera tarareando ayer, cosa que es cierta, para qu&eacute; nos vamos a enga&ntilde;ar, la tarare&eacute; ayer. Era un un dram&oacute;n:</p><p align="center"><em>Cuando era peque&ntilde;a su mam&aacute; se fue</em></p><p align="center"><em>y ella muy solita se qued&oacute;</em></p><p align="center"><em>esta cancioncita no pudo aprender</em></p><p align="center"><em>y ahora llora sola en un rinc&oacute;n</em></p><p align="left">O sea, todo lo anterior le pasaba a una gallina. Semejante panorama av&iacute;cola contribuy&oacute; a que aprendiera a enfrentarme a la cruel realidad de este mundo, plagado de holocaustos, cambios clim&aacute;ticos, accidentes a&eacute;reos y hombres que te dejan de llamar de repente, sin dar explicaci&oacute;n. El estribillo no ten&iacute;a desperdicio:</p><p align="center"><em>Co co gua gua</em></p><p align="center"><em>Co co gua gua</em></p><p align="center"><em>Co co co co gua</em></p><p align="center"><em>Co co co co co co</em></p><p align="center"><em>Co co gua gua gua</em></p><p align="left">Obra maestra, un poco densa tal vez, pero obra maestra al fin y al cabo, desgarradora. En el &uacute;ltimo <em>gua </em>hab&iacute;a conseguido mi objetivo y me ahogaba de la pena, sin parar de hacer pucheros. La infancia... qu&eacute; bonita, &iquest;no?</p><p align="left">Recapitulemos: ha pasado el tiempo, 27 a&ntilde;os en concreto, y me encuentro en el Planeta Ma&ntilde;o, donde nada deber&iacute;a recordarme a nada porque no he estado antes aqu&iacute;. Sin embargo, justo cuando empezaba a confiarme, segura de haber enterrado las manchas negras de mi pasado, lejos del olor a mandarina del comedor del colegio y los baberos a rayitas, he descubierto que deshacerme del <em><strong>CO</strong> co gua gua</em> va a ser imposible. Y es que en el Planeta Ma&ntilde;o utilizan el <em>Co</em> como una especia ling&uuml;&iacute;stica que lo salpica todo. Se puede decir <em>"&iquest;Qu&eacute; pasa, co?"</em> o <em>"&iexcl;Co! &iquest;Qu&eacute; pasa, co?"</em> y tambien <em>"&iquest;Qu&eacute; co pasa, co?"</em>... <em>co co ro co co</em>.</p><p align="left">La variante del castellano que se utiliza por estos lares afianza su identidad con el <em>Co</em> y yo afianzo la m&iacute;a escribiendo en el blog, porque empiezo a&nbsp;sentirme m&aacute;s ligera que la pluma de <em>Forrest Gump</em> y me da miedo descubrir que no me duele tanto como cre&iacute;a el haberme ido. Quiero&nbsp;pensar que eso se debe a que, gracias a los mensajes, los mails y las llamadas tel&eacute;fonicas, he&nbsp;comprendido muy pronto que la distancia no va a poder con nosotros. Estamos a un tiro de piedra, a muy pocas mil&eacute;simas de segundo si viajamos en trasbordador espacial.</p><p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Sat, 12 May 2007 21:34:00 +0000</pubDate></item><item><title>Los ma&#xF1;os y su relaci&#xF3;n con el espacio sideral</title><link>https://planetamano.blogia.com/2007/050701-los-manos-y-su-relacion-con-el-espacio-sideral.php</link><guid isPermaLink="true">https://planetamano.blogia.com/2007/050701-los-manos-y-su-relacion-con-el-espacio-sideral.php</guid><description><![CDATA[<p>T&iacute;tulo expl&iacute;cito por antonomasia, lo voy a repetir: LOS MA&Ntilde;OS Y SU RELACI&Oacute;N CON EL ESPACIO SIDERAL. Muchos de vosotros os preguntar&eacute;is qu&eacute; relaci&oacute;n es esa, si es que existe. Pues bien, existe, os lo digo yo, que me he adentrado en el Planeta Ma&ntilde;o con la convicci&oacute;n de que mis conversaciones con los&nbsp;lozanos zaragozanos&nbsp;iban a centrarse en la eterna disputa por el agua tan limpita del Ebro o, si me apuras, en el poder protector de las cintas bendecidas de la Bas&iacute;lica del Pilar. </p><p>&iquest;C&oacute;mo he podido ser tan prejuiciosa? &iquest;C&oacute;mo tan mendruga? Yo qu&eacute; s&eacute;... de sabios es rectificar y quiero hacerlo desde aqu&iacute;, porque he descubierto que los ma&ntilde;os son&nbsp;unos seres mucho m&aacute;s avanzados que el resto de la humanidad: m&aacute;s que los franceses,&nbsp;m&aacute;s que los brit&aacute;nicos, m&aacute;s que los americanos, mucho mucho m&aacute;s que los portugueses o los albacete&ntilde;os. La causa (real, os lo prometo), que su&nbsp;aeropuerto es el &uacute;nico acondicionado en toda Europa, y probablemente en todo el mundo mundial, para que despegue y aterrice un trasbordador espacial. </p><p>En caso de ecatombe, cual personajes de las <em>Cr&oacute;nicas Marcianas</em> de Bradbury, los zaragozanos sacar&iacute;an del garaje su trasbordador -tanto tiempo a la espera- y pedir&iacute;an permiso a la torre de control para despegar direcci&oacute;n V&iacute;a L&aacute;ctea; y lo mejor es que, pasada la era de radiaci&oacute;n, abandonar&iacute;an el&nbsp;asteroide en el que hubieran acampado y,&nbsp;tras prev&iacute;a consulta al controlador a&eacute;reo de turno, regresar&iacute;an al Planta Ma&ntilde;o sin mayor trastorno que el de haber&nbsp;vivido en &oacute;rbita unos cuantos milenios.</p><p>As&iacute; que ya sab&eacute;is: si un meteorito se aproxima a la Tierra, YO ME SALVO; VOSOTROS, a no ser que tambi&eacute;n viv&aacute;is en Zaragoza, NO.</p><p>Por lo pronto, mientras&nbsp;me empapo de toda la informaci&oacute;n posible sobre mi nuevo habitat, no dejo de trabajar. La recepci&oacute;n de libros ha comenzado. Nos hemos instalado en una nave industrial cedida por el&nbsp;<em>Mediamarkt</em>. Est&aacute;&nbsp;oculta en el extremo del Plaza, un pol&iacute;gono industrial inacabado, que cuenta con carreteras y rotondas infinitas; y&nbsp;me recuerda al escenario de una pel&iacute;cula de David Lynch.</p><p>El cierzo no para de soplar. He le&iacute;do que el exceso de viento, unido a un clima &aacute;rido, incita al suicidio. Yo no creo que me suicide, tranquilidad y buenos alimentos (ahora que por fin tengo sof&aacute;&nbsp;he de aprovechar al m&aacute;ximo mis horas de tele y manta hasta el cuello), pero es posible que me corte el pelo.</p><p>Cualquier cambio, no preocuparse, ser&aacute; comunicado a su debido tiempo.</p><p>&iexcl;Besicos! &iexcl;Co!&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Mon, 07 May 2007 21:29:00 +0000</pubDate></item><item><title>Llamando a tierra desde el Planeta Ma&#xF1;o</title><link>https://planetamano.blogia.com/2007/050601-llamando-a-tierra-desde-el-planeta-mano.php</link><guid isPermaLink="true">https://planetamano.blogia.com/2007/050601-llamando-a-tierra-desde-el-planeta-mano.php</guid><description><![CDATA[<p>Ya estoy aqu&iacute;, sola por fin en el Planeta Ma&ntilde;o, ese lugar donde tambi&eacute;n hay domingos (dominguicos)&nbsp;con tardes aburridas en las que la &uacute;nica nota de color la pone la afici&oacute;n del equipo&nbsp; futbolero visitante, en este caso el Betis. El&nbsp;Planeta Ma&ntilde;o tiene por ahora un clima inh&oacute;spito y es voluble: igual hace un sol de justicia que, sin venir a cuento, se pone a llover; en cuyo caso el abor&iacute;gen, curtido ante las inclemencias del tiempo, pasa ol&iacute;mpicamente. Sin embargo, yo&nbsp;no. Yo no estoy preparada ni para el&nbsp;Cierzo ni para los chaparrones imprevistos... y mi ropa,&nbsp;lavada hace mil a&ntilde;os y todav&iacute;a h&uacute;meda, tampoco lo est&aacute;.</p><p>Esta semana la he&nbsp;pasado en Cartagena y no he visto el mar.&nbsp;Hay tanto trabajo por hacer que el aburrimiento no entra en mis planes... ni un segundo para pensar... afortunadamente, ni un instante para detenerse y echar de menos. Todo es nuevo:&nbsp;planeta nuevo, casa nueva con paredes amarillas y mucha luz, gente nueva... la hoja est&aacute; en&nbsp;blanco otra vez y en mi cabeza trato de reunir las fuerzas y las ganas para empezar de cero. Quiero contar muchas cosas, aunque sea desde este locutorio&nbsp;un tanto&nbsp;sucio. Hoy fui a la Fnac&nbsp;y compr&eacute; tres libros para&nbsp;animar mis&nbsp;deprimentes estanter&iacute;as<em>: Pudor</em>, <em>El amor en los tiempos de c&oacute;lera</em> y, en honor a Jorgito y nuestra visita a la exposici&oacute;n en el Canal de Isabel II antes de mi huida, <em>G&ouml;del, Escher y Bach</em>; primeras lecturas de esta vida por estrenar.</p><p>Saludos desde el Planeta Ma&ntilde;o.&nbsp;</p><p>Que empiece el juego.</p>]]></description><pubDate>Sun, 06 May 2007 15:28:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
